
A comienzos de los 80, Harring plasmó en los rótulos negros del metro de Nueva York, bien con rotuladores o tizas blancas, miles de figuras en movimiento. Lo que comenzó como un entretenimiento camino del trabajo, poco a poco se fue convirtiendo en una obsesión que duró alrededor de tres años. Bajaba practicamente todos los días al metro, hacía 20 o 30 dibujos nuevos cada día y añadía nuevos elementos a sus trabajos anteriores: Perros, platillos volantes, bebés, televisores, pirámides.... Así, muy pronto sus dibujos pasaron a formar parte del paisaje suburbano neoyorquino.

Asimismo el artista dedicó muchos esfuerzos a grandes causas sociales como la prevención del sida, la ayuda a la niñez, la lucha contra el racismo o las drogas, con sus dibujos colaboró con UNICEF y con otras organizaciones. En 1982 sacó veinte mil copias de un cartel antinuclear dibujado por el y lo distribuyó en el parque central de Nueva York en una manifestación pacifista. En 1987 hizo algo parecido con un cartel antiapartheid para un mitin contra la discriminación en Sudafrica.
En 1988, se le diagnosticó el SIDA, y un año después fundó la Fundación Keith Haring para recaudar fondos para la investigación de la enfermedad y aumento de la sensibilización en torno al problema. Murió en 1990.
Su obra se ha perpetuado con el tiempo y sus obras en iconos universales y perduran en los más prestigiosos museos como el MOMA de Nueva York o el centro Georges Pompadiu de París.





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