
Y es que la elección del Teatro Lara como escenario fue un grave error. Si, es un sitio pintoresco y con encanto, pero deja mucho que desear. Desde el principio del concierto hubo problemas de sonido, algo que se reflejaba en los constantes gestos de los componentes de Arizona y Los Coronas pidiendo que se les subiera el volumen de sus instrumentos. Esta circunstancia, que aunque se fue solventando según avanzaba el show, nunca estuvo a la altura e hizo perder calidad al concierto. Pero hay mas…. ¿Que decir de la iluminación?. No era mala porque era casi inexistente. ¡¡Vaya tela!!. Otro gran fallo que dejó al grupo casi en penumbras todo el concierto.
Además el estar sentado en un concierto hace que este sea mucho mas frío, menos divertido. Se hace muy difícil poder interactuar con la banda igual, y eso también lo notaron Los Arizona Baby que hicieron alguna alusión al respecto.
¿Y ver un concierto sin una cervecita en la mano?. Otro punto negativo. En los teatros no se puede beber. Ufffffffffffffffff.
Por todos estos puntos no hubo química, falto la chispa, la electricidad que hace que un concierto sea grande, como lo fue el de la Joy Eslava el año pasado, pero sin duda salimos contentos de la entrega y buen hacer de estas dos geniales bandas que han sabido unir y llevar a la audiencia dos estilos americanos no muy explotados por aquí, como son el surf instrumental y el rock sureño. Se nota el tiempo que llevan rodando juntos, tienen un punto de conexión francamente bueno.

A pesar de estar genialmente interpretadas, se empieza a echar de menos que ambos grupos toquen más canciones propias. Me da la sensación de que esta gira no debe tardar mucho en llegar a su final para que los grupos continúen con sus carreras tocando sus propias canciones y construyendo nuevas. Los Coronas apenas meten repertorio propio y se echa de menos muchos de sus clásicos. Arizona si mete mas canciones de su genial “Second to None”, pero al igual se echa de menos que lo hagan en solitario (Por ejemplo la versión del “Shiralee” tocada en conjunto con Los Coronas dejó mucho que desear).
Para terminar quiero señalar dos cosas que me encantaron del concierto. Una el bueno rollo entre los grupos y la otra las geniales proyecciones en la pantalla, muy curradas y elaboradas, estando en todo momento muy acordes con las canciones.
Las excesivas expectativas creadas previamente y la lucha contra los “elementos” del Teatro Lara, hicieron que al salir del concierto a la una de la madrugada no pensara en lo que acababa de ver sino en que en pocas horas había que ponerse en pie para trabajar y eso sin duda no es buena señal.
Las excesivas expectativas creadas previamente y la lucha contra los “elementos” del Teatro Lara, hicieron que al salir del concierto a la una de la madrugada no pensara en lo que acababa de ver sino en que en pocas horas había que ponerse en pie para trabajar y eso sin duda no es buena señal.
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